| Créditos: Centro Cultural Trujillo |
El Jefe fue claro y categórico: no buscar al adversario de ayer para vengarnos, sino tender la mano solidaria para defender juntos la libertad, para sacrificarnos unidos por la dignidad de ser libres y por el derecho irrenunciable de vivir sin tiranos.
Haya de la Torre llamó a todos los peruanos —sin distinción de credo, clase o profesión— a reencontrarse en la fe democrática, a superar divisiones y desencuentros, y a despertar, incluso desde las mayores distancias, a la esperanza de una democracia victoriosa, guiada por la luz de un nuevo camino unificador.
Su doctrina no reconoce ofensores ni ofendidos, ni agresores ni agredidos, cuando está en juego el destino nacional. Reconoce, sí, a un solo sujeto histórico: el pueblo organizado, decidido a levantar en alto su confianza en un Perú Libre, justo y soberano.
Por eso, hoy como ayer, la consigna sigue vigente y es mandato histórico:
¡LA HORA IMPONE UNIDAD!
Unidad para defender la ley.
Unidad para resguardar la libertad.
Unidad para conquistar la justicia que el Perú necesita.
Esa es la herencia doctrinaria de Víctor Raúl.
Ese es el compromiso del aprismo auténtico.
Esa es la lucha permanente por el triunfo de la voluntad ciudadana bajo la ley.
Fuente:
50 años del “Discurso del Veto” – Casa del Pueblo
Comentarios de la c.Nydia Málaga
Lince
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